Hace unos diez años atrás tenía yo apenas unos quince años, y a pesar de la dificultad y adolescencia de mi edad, tuve la noción de lo importante que es la vida. Me encontraba en casa cuando prendí el televisor y vi en todos los canales noticias relacionadas con Estados Unidos, el Islam, Bush, aviones, Torres Gemelas, y otras palabras clave, sin imaginar que lo que estaba por escuchar resultaría juntarse en un argumento nefasto.
Difícilmente un joven de mi edad podía comprender con plenitud lo que estaba ocurriendo, y mucho menos, sospechar los culpables. Poco después encontré en las noticias un hombre que jamás había escuchado, un tal Bin Laden asumiendo toda la culpa de los atentados, y sobre todo, diciendo que era el resplandecer para el Islam, y el fin de las naciones opositoras o enemigas. En lo personal pensé que sería el fin de la tierra, y aún así me parecía esta apreciación poco trágica.
Conocía las diferencias entre los sufiles, los sunitas y los chiítas, pero jamás imaginé que un grupo de extremistas lograra semejante proeza. No podía mi mente aceptar que "terroristas" del Islam estuvieran dispuestos a aprender varios idiomas, lograran cursos de aviación, pilotearan naves de confianza de grandes potencias, y hacer otras maravillas durante más de 15 años, para simplemente arrojar unos aviones sobre puntos estratégicos como bombas o armas poderosas, pensando en que Alá los estaría esperando del otro lado en el paraíso.
Más me costaba entender la situación que estaban viviendo todas sus víctimas, dentro de las cuales estaban los pasajeros de los aviones que llamaron a sus casas para despedirse, aquellos que se tiraban de los edificios para no morir ahogados por el fuego, y otros que murieron en el instante o aplastados por los escombros que caían sobre si. Mis ojos estaban presenciando lo que había sido el ataque terrorista de mayor impacto en occidente, y lo peor podía estar por venir.
Sin embargo, después sucedió algo que no estaba bien. El ejército de Estados Unidos hizo gala de sus misiles y armas inteligentes, demostrando que con igual brutalidad podía matar a 600 mil iraquíes -perdón si me quedé muy corto en la cifra- (la gran mayoría inocentes), ejecutando así una venganza en sus propias manos. Dentro de mi, solamente podía asimilar semejante atrocidad con lo que habían hecho los árabes, pues de igual forma, USA estaba resultando ser tan terrorista como sus enemigos.
Pasados los años parece haber más preguntas que respuestas, dado que cada investigación arroja nuevos resultados, los cuales tendrán que esperar mucho tiempo para conseguir su explicación. Ahora he escuchado todo tipo de cosas: desde el mismo Bush ocasionó este mal a la nación estadounidense, problemas de construcción en las Torres -similares a los del Titanic-, que Bin Laden todavía sigue vivo, y otras cosas de las que todavía no habrá respuesta. No obstante, es necesario aclarar que vivimos en tiempos en los que las personas son críticas, y no "se mastican" cualquier cuento que sale por televisión.
Viendo la historia, he notado que este evento se ha repetido con muchos otros terroristas, y que esta situación obedece a muchos aspectos, dentro de los cuales destaca una DOCTRNA DEL SHOCK (Naomi Klein) que observé por ahí en YOU TUBE. Siempre ha existido un atentado, y lo único que cambia es el lugar, la cantidad de víctimas y el motivo, sin que medie justificación alguna para todo. Recordemos tristemente a Kennedy, Galileo, Lennon, las Cruzadas, los atentados de Oslo, España, los tiempos de crisis de México, Argentina, Cuba, etc... ponga usted el nombre que quiera y verá que todo viene a ser lo mismo.
Hoy, un discurso indicó que "las generaciones futuras sabrán que superamos la esclavitud y la guerra civil, la pobreza y el fascismo, la recesión y las revueltas violentas, el comunismo y, también, el terrorismo". Yo pregunto: ¿puede acaso una nación como EEUU decir que ha superado algo que ellos mismos practican? Como dije, los años han avanzado, y vivimos en tiempos de civilización más crítica, por lo que me preocupa lo que escucho e intuyo en estas palabras.
Podríamos recordar la crisis del 29, cuando aproximadamente diez años después se suscitó la Segunda Guerra Mundial. Ahora, a diez años del atentado, y una fuerte recesión a nivel Estadounidense, Europeo, y por lo general, mundial, podemos estar confiados en que lo que menos existe es la confianza. Podemos decir que esta novela no ha terminado, y que los mismos terroristas que recibieron sus ataques continuarán destruyendo otras naciones, justificando sus motivos, alimentando el odio, y fomentando la ignorancia.
Tristemente, a una década de la caída de las Torres Gemelas, podemos ver que los tiempos cambian, pero jamás mejoran. Vivimos con miedo, sin ser libres, y constantemente somos engañados por los medios de comunicación, los cuales manipulan la verdad según su conveniencia. Hoy escuché a Obama hablando de Dios, pero lo más importante aquí, es que nosotros seamos los que escuchemos a Dios, ya que solamente Él, y sólo Él puede salvarnos de toda esta porquería de sistema.
