Si la música es una sonoridad organizada, cabe preguntarse: ¿qué no es música?
La percepción de este concepto cambia de persona a persona, hasta el punto de llegar a cuestionamientos sobre lo que supone hacer arreglos desde el corazón y la mente. Está claro que dichos arreglos deben sentirse, o como diría uno, deberán ser verdaderas inspiraciones, y los mismos deberán estar regidos por una formulación perceptible, coherente y significativa. Esto es cierto en la medida en la que experimentamos alegrías y tristezas mediante estas sonoridades, lo cual se refleja en los sentimientos que se producen; ¿quién no ha llorado a través de una canción que le toque el corazón? ¿quién no ha viajado en el tiempo, dando alas a las fantasías y deseos reprimidos al calor de una letra con sentido? ¿quién no ha vocalizado o hasta ha tradado de cantar piezas o rolas favoritas? De esto es precisamente lo que estoy hablando, y es algo que me gustaría llamar como "poder musical".
Aún sin conocer sobre melodía, armonía, métrica y ritmo, es contundente el hecho de que la música tiene un poder que trasciende de lo imaginable; es como si tuviese una capacidad innata (si se me permite usar el término) de cambiar nuestras vidas y verdaderamente ponernos a pensar. No es que pretenda cambiar a la humanidad a través de escuchar canciones, pero sí es poder meditar en la necesidad -más que importancia o curiosidad- de dedicar unos momentos para nosotros, y permitir que las bellas sonoridades nos refresquen los sentidos, y alivien todo pesar producto del estrés diario.
Algunos estudios han demostrado que las funciones del lenguaje y la lógica se asocian principalmente al hemisferio izquierdo del cerebro, y el procesamiento de la música, al derecho, que se encarga a buen grado de los sentimientos y emociones. Dicho esto, entonces, ¡imagine solamente la importancia y los beneficios que genera en nuestra vida! Independientemente de que estos estudios estén errados o no, si concordamos en que la música genera reacciones de momento, o aquellas que llamaríamos expontáneas. La revista Perceptual and Motor Skills lo expresa así: “La música tiene el poder de originar sentimientos y emociones de forma rápida y efectiva. Lo que en un libro requeriría una descripción de muchas frases [...], puede transmitirse en la música con solo un compás o acorde”.
Dicho todo lo anterior, y sin importar cuáles sean nuestros motivos o intereses, solamente podemos hacer una cosa: ¡escuchar música!
