UN CAMBIO CULTURAL ES POSIBLE

dicen que pensar es ciencia y sentir es arte; entonces, ¿por qué no construir un espacio lleno de ciencia y arte?

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12/5/10

¿Quién soy? ¿Quieres conocerme?

Mi nombre coincide con el del padre de Jesús en la tierra. Nací en la “Suiza Centroamericana” al calor de una década en la que afloraba otro aire distinto al de ahora; siempre imperfecto e impío, pero distinto. Eran tiempos de mucha agitación, en los cuales Ronald Reagan comenzaba su segundo mandato como presidente, Nelson Mandela era encarcelado por no abandonar la lucha armada, Mijaíl Gorbachov asumía el mando en la Unión Soviética, y el año en el que Gari Kaspárov (22 años) ganó el campeonato mundial de ajedrez al derrotar a Anatoly Karpov. Precisamente en este año, vine al mundo, un día antes de que falleciera Viorica Ursuleac.

La niñez no fue algo simple, pero aun así mi ingenio infantil me permitía desarrollar mi intelecto al calor de la tierra, la madera, el agua, y cuanta cosa encontrara para jugar. Siempre fui un niño hiperactivo, un niño que continuó conservando esa esencia durante la adolescencia, dicho sea de paso, época en la que le di mucho guerrear a mi vieja. Éramos personas muy pobres y siempre vi a mi progenitora al lado mío, y las veces que no fue así, era porque ella andaba buscando el sustento para mantenerme vivo y feliz en medio de mi ignorancia circunstancial; bien lo decía Ángel Ganivet cuando comentó que “grande es siempre el amor fraternal, pero toca en lo sublime cuando se mezcla con la admiración por el hijo amado”. Ahora que soy todo un hombre, puedo decir que todo lo que soy, se lo debo a ella, pues es por este ser que llegué a ser el ser que ahora soy.

Pienso lo mismo que comentó aquel querido argentino en una de sus canciones, "doy la cara al enemigo, la espalda al buen comentario, porque el que acepta un halago empieza a ser dominado; el hombre le hace caricias al caballo pa' montarlo...", esto es toda una realidad. La gente a menudo te alaba cuando quiere algo de ti, y son muy pocos los que de corazón sincero te abrazan y te dicen cuán orgullosos y felices se sienten por ti, o por un logro que has alcanzado. Hay un principio de economía que recuerda que “no hay almuerzo gratis”, y esto apoya las palabras anteriores de Facundo Cabral, pues la mayoría de las personas quieren todo de ti a cambio de nada. La vida es todo un universo, en el que conocemos algunas partes, otras vendrán con el tiempo, y algunas jamás las entenderemos; es más, muchas ni sabemos que existen… Joaquín Sabina decía que “la vida es tan corta y el oficio de vivir tan difícil, que cuando uno empieza a aprenderlo, ya hay que morirse”.

Soy débil en cuanto a actitud mental, soy muy negativo y en ocasiones hasta fatalista, pero me gusta pensar que cuando todas las puertas se cierran, aquél Dios que todo lo ve nos deja como mínimo una ventana abierta, solamente hay que buscarla. ¿Y la suerte? Bien, para mi el concepto no existe como lo perciben los demás, sino más bien es un conjunto de oportunidad y conocimiento. La vida me da la razón cuando ves que una persona tiene los atestados para triunfar en algún nivel, pero ves que la oportunidad no llega, y ese ser espera, espera y espera… así también encontrarás a aquella otra persona que le llega la oportunidad, pero no tiene los requisitos para tomarla, y no le queda más opción que dejarla ir. Pero no todo está perdido, ya que las oportunidades existen, y hay que cazarlas, no vienen solas, y lo más importante; ponerlo todo en manos del Creador. Dicen que Jehová pone “casi todo” y nosotros ponemos “casi nada”, pero para que él ponga su “casi todo”, nosotros debemos poner nuestro “casi nada”, ¿entiendes? Un ejemplo de vida, lucha y espera en Dios es Tony Meléndez… deberías ver su biografía en un video que circula por You Tube; es una persona que aún sin tener brazos, ha sabido triunfar y encontrar su rumbo en esta vida, y él decía que nosotros muchas veces nos quejamos de nuestra situación y decimos un no puedo como respuesta a una dificultad, pero que ahí está el milagro, en que Dios nos ha dado un corazón, una mente, unos brazos, y nosotros lo único que tenemos que hacer es usar estas herramientas corporales e interiores para mejorar y no ser tan débiles como comenté al inicio de este párrafo. Volvía a decir Cabral: “pero no digas no puedo ni en broma, porque el inconsciente no tiene sentido del humor, lo tomará en serio, y te lo recordará cada vez que lo intentes.”

Siempre digo que soy difícil, complejo, complicado y un buen pobre. Eso si, soy un pobre que ha encontrado la felicidad por esperar en Jehová, y permitir que él me enseñe la forma de contar mis días, y más importante aún, la manera de vivirlos. Hay personas muy pobres de corazón en esta vida, son personas tan pobres que lo único que tienen es solamente dinero; son como aquel conquistador que por cuidar su conquista se convierte en esclavo de aquello que conquistó. Trato de evitar el estilo de vida de estas personas, son seres que van tras el dinero, y tratan de alimentar a través de él un vacío espiritual que tienen, pero que se niegan a aceptar su índole espiritual. Es difícil, recuerda que el dinero te da un reloj, pero no tiempo, te da una cama, pero no descanso, te da medicinas pero no salud, te da libros, pero no conocimiento, te da una torre, pero no protección, te da todo, pero no te da nada. Por todo esto, deberíamos hacer nuestras las palabras de Proverbios 18:10 donde comenta que “El nombre de Jehová es una torre fuerte. A ella corre el justo y se le da protección.” Recuerda bien lo que dijo aquel amigo argentino: “No te quejes, recuerda que naciste desnudo, entonces ese pantalón y esa camisa que llevas, ya son ganancia. Cuida el presente, porque en él vivirás el resto de tu vida.” ¿Qué te parece?

Soy testigo de Aquel que está sobre nosotros y que todo lo ve desde el cielo, soy testigo de su existencia y de su interés genuino por nosotros, soy testigo de que Jehová existe, y que desea un acercamiento entre nosotros y Él, pues ya dio el primer paso al dar a su hijo como redentor de nuestros pecados. Por cierto, me viene a la mente y cuestiono el objetivo de la imagen del Cristo Redentor que está en Río de Janeiro; es la mayor representación de Jesucristo que ha hecho el hombre en el mundo (con más de 38 metros), pero que dista mucho de ser lo que realmente quieren Jehová y Jesús. El apóstol Pablo lo resumió así en el capítulo 17 de Hechos:"Visto, pues, que somos linaje de Dios, no debemos imaginarnos que el Ser Divino sea semejante a oro, o plata, o piedra, semejante a algo esculpido por el arte e ingenio del hombre. Cierto, Dios ha pasado por alto los tiempos de tal ignorancia; sin embargo, ahora está diciéndole a la humanidad que todos en todas partes se arrepientan. Porque ha fijado un día en que se propone juzgar la tierra habitada con justicia por un varón a quien ha nombrado, y ha proporcionado a todos los hombres una garantía con haberlo resucitado de entre los muertos". Es aquí en donde viene la verdadera reflexión, no en postrarse ante una imagen tallada de manos humanas sobre el Padre o el Hijo, sino en acercarnos a Dios y dejar que Él se acerque a nosotros al tiempo que sentimos su mano guiar nuestra senda (Santiago 4:8). Entonces, después de esta pequeña idea sobre lo que el sacrificio del Hijo debería significar para nosotros y lo que revela del Creador, no podemos más que hacer nuestras estas palabras de Apocalipsis: “Digno eres tú, Jehová, nuestro Dios mismo, de recibir la gloria y la honra y el poder, porque tú creaste todas las cosas, y a causa de tu voluntad existieron y fueron creadas.”

Este soy yo entonces, una persona con pocas aspiraciones, pero que son mis metas y mis motores para seguir adelante. Me interesa demasiado la parte espiritual, y quienes me conocen saben que esto es así, pues ¿de qué le sirve a alguien tener “todo” en la vida y experimentar el vacío de no tener amigos o familia? Peor aún: ¿de qué sirve tener hasta familia y amigos, pero no tener a Dios? Es definitivamente una cadena, en donde el eje de toda esa cadena, y por ende, la parte principal, es nuestro Creador. Me gusta conocer personas, soy muy sociable, adoro la comida chatarra, me gusta la buena música (estoy aprendiendo a tocar el didgeridoo y la kalimba), y pienso que más importante que el entrenamiento físico es el adiestramiento intelectual. Con todo lo anterior, ese soy yo, y aquí estoy para compartir más contigo.

joschaseg@ieee.com